Hospital La Católica
 
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CARDIOLOGÍA  ACTUAL

  
  


Las enfermedades cardiovasculares generalmente pueden diagnosticarse mediante una minuciosa anamnesis y exploración física.


Los servicios de Consulta clínica incluyen una exploración física y auscultación que serán de relevante importancia como punto de partida para determinar las instancias a seguir en cada caso en particular.

  •  Inspección
  •  Examen del Pulso Arterial 
  •  Examen del Pulso Venoso


Para poderla realizar de forma adecuada es necesario, además de contar con el tiempo, espacio, camilla y silencio adecuados, comenzar con el enfermo en decúbito supino con flexión del tronco a unos 45º y, situándonos a su derecha.

INSPECCIÓN

La inspección de un paciente comienza en el momento de la anamnesis, con la observación del aspecto general del mismo, lo que nos permitirá obtener una primera impresión del grado mayor o menor de afectación. La inspección detallada permite a menudo orientar el diagnóstico, aún antes de emplear otras técnicas más específicas.

Habrá que fijarse tanto en aspectos generales, como pueden ser las malformaciones asociadas a cardiopatías congénitas, como en otros más específicos en busca de signos asociados a una cardiopatía.


EXAMEN DEL PULSO ARTERIAL

El pulso arterial es la consecuencia de la transmisión de la onda de presión generada en la eyección ventricular izquierda a lo largo del segmento arterial. Se trata de una expansión arterial sincrónica con el latido cardiaco, producida por la distensión súbita de la pared de la aorta que se transmite a los vasos periféricos, pudiendo ser visualizada mediante la inspección directa y percibida mediante la palpación. 

La onda del pulso nos informa por tanto de cómo se realiza la eyección a la aorta, así que nos orientará tanto de la función ventricular izquierda como de las características físicas del sistema arterial. Hemos de prestar atención a cinco propiedades: frecuencia, ritmo, tensión, amplitud y forma, aunque como las tres primeras se pueden explorar con la auscultación y la esfigmomanometría, prestaremos mayor atención a las dos últimas. En ocasiones puede aparecer una sexta característica, que es la presencia de un trhill arterial o retumbo palpable, en relación a un flujo turbulento inmediatamente cercano a la región explorada

EXAMEN DEL PUSO VENOSO

El examen del pulso venoso nos permite apreciar la dinámica del retorno venoso al corazón derecho. Mediante la observación de las ondas del pulso venoso, que expresan los cambios de volumen de la aurícula derecha en cada momento del ciclo cardiaco, y la observación de la presión venosa, que indica la presión de la aurícula derecha, podemos obtener una información inapreciable de la dinámica del llenado ventricular derecho. De esta forma, la presión venosa yugular obtenida nos proporciona una estimación precisa de la presión venosa central (presión en la aurícula derecha). Para evaluarla lo habitual es inspeccionar la onda venosa visible de la vena yugular interna derecha (la vena yugular derecha es la más adecuada para el examen, probablemente porque el tronco braquiocefálico derecho es más corto que el izquierdo y está en continuidad directa con la vena cava superior) a 45º, pero puede ser necesario sentar al paciente (PVY muy elevada) o incluso tumbarlo en decúbito supino (PVY muy baja). Si a pesar de tumbar al paciente, no se aprecia, puede ser necesario comprimir la fosa supraclavicular o realizar una maniobra de Valsalva. Aunque la evaluación de la morfología del PVY puede exigir un mayor entrenamiento y experiencia, la simple medida de la presión venosa yugular puede ser de gran utilidad